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Los diez mandamientos del gravel, por Alex Howes

Alex Howes es un tipo que nos cae bien. Aparte de ser profesional del World Tour a tiempo completo es un fanático de las carreteras de tierra, y lo mismo gana el campeonato americano de ruta que hace podium en la Dirty Kanza. 

Además es una persona muy activa en las redes sociales, en las que algunos días nos enseña cómo recorre las llanuras de Kansas partiendo de las montañas de Colorado y otros nos explica cómo preparar un buen café si nos quedamos atrapados bajo un metro de nieve.

Lo último que sabemos de él es que ha escrito un artículo especial para la web Cycling News en el que cita los que, según él, son los diez consejos más importantes que se deben seguir a la hora de dedicarse al gravel. Siempre con el estilo medio en broma medio en serio que le caracteriza, esto es un resumen de lo que comenta.

Bicicleta gravel

El decálogo del gravel

1. Cortarse las uñas de los pies: aunque no nos lo hubiese dicho tan claramente, esto es algo que seguramente todos tenemos en mente. De hecho, a nadie le gusta ya llevar un calzado algo apretado y sentir cómo las uñas se clavan en los dedos adyacentes, así que no es necesario imaginarse lo que se debe sentir haciendo varias horas de bici en terrenos que son de todo menos cómodos.

2. Utilizar ruedas tubeless y de gran tamaño: en cualquier vídeo que podamos ver en YouTube sobre gravel, casi siempre escucharemos que no tiene sentido llevar ruedas tradicionales cuando se pueden utilizar los nuevos modelos tubeless. Es cierto que todavía mucha gente es reticente en este sentido, pero cuando casi todos los especialistas dicen lo mismo, quizás sea momento de empezar a tenerlo en cuenta.

Sobre el tamaño de la rueda, Howes opina que en la ecuación entre comodidad y velocidad al final compensa llevar unas ruedas un poco más anchas de lo que se tenía pensado, pues sobre todo en recorridos largos se agradecerá ese mayor comfort y la pérdida de velocidad no será lo suficientemente importante como para ir incómodo y no disfrutar del camino.

3. Ir acompañado: Los caminos son largos, solitarios y pueden llegar a estar lejos de núcleos poblacionales, así que por varios motivos (mayor seguridad por lo que pueda pasar, menos aburrimiento, etc.) es mejor no salir solo.

4. Usar ropa cómoda y adecuada, no bonita: muchas veces los aficionados al ciclismo tendemos a intentar llamar la atención con nuestra equipación, buscando siempre la ropa más aerodinámica y apretada y las combinaciones de colores que más nos gusten en maillots y culottes. Esto es un error en el gravel. Lo que se ha de buscar aquí es sobre todo la comodidad, por lo que mientras de cintura para abajo llevemos buen material, el resto dará igual.

5. Tener claro que nuestra bici está bien configurada: las geometrías de carretera están diseñadas para la velocidad y las de montaña para poder atravesar cualquier tipo de terreno o elevación, situándose las gravel en un punto intermedio. Por ello, no debemos caer en el error de colocar el sillín, el manillar, etc. como estamos acostumbrados para hacer alguna de las dos primeras disciplinas, sino que habremos de adaptarnos a las nuevas circunstancias. 

Terreno gravel

Howes comenta además que él es partidario de que los que estén comenzando utilicen una bici con un solo plato, sobre todo para evitar todo lo posible averías y, por qué no, para que sea más fácil de limpiar el barro que pueda colarse entre los componentes.

6. Saber algo de mecánica: está claro que si vamos a meter nuestra bici por caminos de tierra, barro y piedras es fácil que tenga algún tipo de problema mecánico, y teniendo en cuenta que seguramente no vayamos a tener ayuda cerca es imprescindible saber realizar al menos las técnicas más habituales.

7. La velocidad no importa: el campeón americano insiste en esta cuestión. Quiere que tengamos claro (especialmente los que venimos de la carretera) que la velocidad da igual, y que si lo que queremos es buscar potencia la vamos a alcanzar igual gracias a la dureza del terreno. Si este no es el caso, disfrutaremos más del camino si nos lo tomamos con un poco de calma.

8. Adaptar nuestra técnica sobre la bici: pese a que en general no hay grandes diferencias entre el ciclismo de carretera y el gravel en cuanto a lo que manejo de la bici se refiere, sí habrá algunas situaciones (sobre todo en las curvas en descenso) que requerirán algo de aprendizaje previo antes de poder hacerlas con total seguridad.

9. Planificar la ruta: podría pensarse que justamente una de las gracias del gravel es explorar cualquier camino que vaya apareciendo ante nuestro ojos sin importar dónde termine, pero Howes dice justo lo contrario: precisamente como no sabemos a dónde vamos a ir a parar, qué longitud tienen o si terminan siquiera en alguna parte, lo mejor será pasar unas horas en nuestra casa revisando mapas y salir con una idea más o menos clara de por dónde nos vamos a meter.

10. Disfrutar: para eso es el gravel.

Podéis leer el artículo original y no perderos nada del humor de Howes (que se traslada perfectamente a su forma de escribir) en este enlace.