Ruta de ciclismo Arteixo – Boedo – Culleredo

Esta ruta atraviesa algunos de los puntos más icónicos para los ciclistas de Coruña, zonas que, como solemos bromear, sólo se conocen si vas en bici. El recorrido que hemos creado es más bien un esqueleto, pues hay tantísimas carreteras y caminos más o menos amplios y preparados a lo largo del mismo que, al final, cada uno lo empezará, desarrollará y terminará donde quiera. Sea como sea, destaca sobre todo por el poco tráfico que nos encontraremos y por la abundancia de núcleos rurales que atravesaremos.

Datos aproximados:

– Distancia: 44 km

– Desnivel positivo: 569 metros

– Altitud máxima: 155 metros

La ruta

La salida

Esta vez saldremos del propio centro de Coruña, para así aprovechar algunas de las zonas más entretenidas para la práctica del ciclismo y, por qué no, también disfrutar de las vistas un poco.

Empezaremos a pedalear en la playa de Riazor, siguiendo el carril bici (o la carretera cuando desaparece) dirección Portiño. Tras unos minutos de calentamiento, no tardaremos en encontrarnos con la primera dificultad del día: la subida del Millenium, un auténtico muro de 800 metros de longitud con un desnivel del 8.2% que además suaviza en la última parte (¿quién mete 800 metros al 8.2% en un carril bici urbano?).

Es un buen adelanto de lo que nos espera, porque hasta pasada la mitad del recorrido estaremos subiendo más que otra cosa.

Rodeando el Monte de San Pedro y Subiendo a Bens

Siguiendo el carril bici empezaremos a bajar (con muchísimo cuidado, porque se alcanzan velocidades muy altas, hay algunas curvas ciegas y, por supuesto, podemos encontrarnos con cualquier cosa dentro del carril) hasta que lleguemos al edificio de Reto, momento en el cual nos saldremos de él y seguiremos recto y cuesta abajo por un camino asfaltado entre casas hasta el puerto que da nombre al Portiño, donde empezará otra ascensión explosiva: 1 km al 6%, pero con un ligero llano en el medio y rampas que en la primera parte pasan claramente del 10%.

No descansaremos mucho, pues poco después de dejar atrás la rotonda de San Pedro de Visma giraremos a la derecha para poner el espíritu a prueba de nuevo con la subida al parque de Bens: 850 metros al 6% con rampas del 9%.

Hacia Arteixo por Suevos y Sabón

Tras el corto pero divertido descenso (con rectas en las que se alcanzan fácilmente los 60 km/h y un par de curvas cerradas para tumbar la bici) el siguiente objetivo será llegar al pie del pueblo de Suevos. Se trata de un recorrido de unos 3.8 km que nos lleva primero a la cala del mismo nombre (que sería un lugar bonito si estuviese cuidada…) y pasa por delante de EDAR Bens y el almacén de Sutega hasta llegar al comienzo de la subida a Suevos.

La carretera va bordeando la costa todo el rato y hay un interesante segmento por el medio (repecho de cala de Bens: 540 metros al 9%), pero tiene un gran inconveniente: posiblemente sea la peor carretera por la que hayamos metido nuestra bici. Lleva años sin arreglarse y a medida que pasan los camiones de la basura y los inviernos y sus lluvias se abren nuevos agujeros en el pavimento, por lo que si ya es complicado subir por ella, no os queremos decir bajar.

No obstante, una vez termina el repecho mejora bastante, gracias a lo cual podremos disfrutar de las maravillosas vistas del Atlántico que comienza a escasos metros de nuestras bicis a la derecha.

Cuando lleguemos al pie del pueblo tendremos dos opciones: subir el señor alto de Suevos (1.51 km al 10%) o coger a la derecha justo cuando empieza la ascensión y simplemente seguir el camino hasta el embalse y posteriormente la rotonda de Sabón, unos 3.8 km casi completamente llanos (haremos esto en nuestra ruta).

Allí, tomaremos la segunda salida todo recto e inmediatamente nos colocaremos en el carril izquierdo para desviarnos hacia la travesía de Arteixo.

Destino Boedo

La travesía de Arteixo empieza con una nueva subida (800 metros al 4.7%) hasta que llegamos al primer semáforo, donde empezaremos a descender. La bajada, completamente recta,  no la disfrutaremos ni de lejos como la de Bens, pues atravesaremos un núcleo urbano y tendremos que estar cada pocos metros atentos a la multitud de pasos de peatones y cruces que nos encontraremos.

Seguiremos por ella hasta que en la bifurcación principal podamos abandonarla cogiendo el camino a la izquierda, que nos llevará hasta Boedo atravesando O Foxo y Ervedíns. 

Desde este momento y durante 7 km rodaremos por una carretera que sólo conoce la gente que vive allí o los ciclistas (y en la primera categoría no hay muchas personas), atravesando primero núcleos rurales y luego entrando directamente en la aldea.

La primera parte del camino (más o menos hasta llegar a Ervedíns) pica hacia arriba y no tiene muy buen asfalto, lo que nos impedirá rodar con comodidad; habrá que estar atentos sobre todo a los pequeños baches y agujeros que nos encontraremos en nuestra línea de paso. Una vez dejemos atrás Ervedíns, las pocas casas que había dejarán paso completamente a bosque y praderas y la carretera reducirá su anchura a poco más de un carril (aunque curiosamente el asfalto mejorará mucho), lo que nos indicará que queda muy poco para arrancar la sexta y última ascensión del día: la subida a Boedo.

Se trata de una subida un poco especial, pues aunque es con mucha diferencia la más larga que habremos hecho hoy (2.8 km) solamente tiene un 3.5% de desnivel medio, pero combina rampas más duras (de hasta el 7.5% en varios momentos) con tramos de descenso, que son los que hacen que la media sea tan baja. La parte más incómoda nos la encontraremos dentro ya del último kilómetro, donde la estrecha carretera por la que circulamos vuelve a tener dos carriles y a lo lejos ya podemos ver la rotonda de Boedo, en la que finaliza. 

Esta rotonda es bastante usada entre los ciclistas como punto de referencia, y de ella parten tres caminos de los que sólo uno va a parar (aunque un buen rato y muchos kilómetros después) a una zona urbanizada. Saliendo hacia la derecha iniciaríamos inmediatamente la subida a Vistalegre, un muro brutal de 1.5 km al 8% de desnivel con un asfalto tan roto que la bici bota en cada pedalada, lo que lo hace aún más duro; hacia la izquierda tendríamos otro muro, el de Bregua, de 900 metros al 9.1% con rampas del 15%, y recto bajaríamos dirección Ledoño, que es lo que haremos.

Desde Celas de Peiro hasta Almeiras

Desde la rotonda de Boedo hasta la de Ledoño hay algo más de 3 km que haremos volando por una bajada rapidísima. Hay algunas curvas en las que hay que tener un poco de cuidado (porque el asfalto no está en el mejor estado y, sobre todo, por los coches que puedan venir de frente, ya que los carriles no están pintados) y a medio camino hay un duro repecho de 300 metros al 7%, que con la inercia que traemos haremos casi la mitad sin pedalear (aunque las piernas no agradecerán nada la segunda mitad), pero casi sin darnos cuenta tendremos que parar en seco cuando lleguemos al Stop.

En las dos rotondas que están pegadas iremos recto dirección Celas, adonde llegaremos tras un cómodo tramo de llano perfecto para comer y beber un poco.

Nos incorporaremos a la carretera principal justo al principio de la subida a la cantera de Peiro (o simplemente “Cantera”), aunque la dejaremos para otro día y tomaremos a la izquierda en el cruce para dirigirnos hacia Culleredo y la N-550. Por delante tendremos 3 km en los que veremos a decenas de ciclistas, pues la carretera entre Celas y Culleredo es de las más transitadas por bicis de todo el área metropolitana.

Esto tiene mucho sentido, teniendo en cuenta que es en general bastante llana y que lleva a dos de las subidas más conocidas en 50 km a la redonda: la Cantera que acabamos de comentar (2.3 km al 5.9% constantes) y el monstruoso Monte Xalo, el único “puerto” de verdad de toda la zona (450 metros de altitud y 4.9 km al 7% con rampas que sobrepasan claramente el 20%).

En todo caso, nosotros haremos el camino al revés y, si vamos en grupo, disfrutaremos de lo que es volar rodando mientras damos relevos. Cuando lleguemos al semáforo de la N-550 seguiremos recto hacia el polígono de Almeiras, ya que es mucho más cómodo y, sobre todo, menos peligroso que ir por la Nacional y, de paso, también haremos más distancia.

A través de El Burgo hacia A Coruña

La carretera de Almeiras (ya perteneciente al Burgo, y que cogeremos por la tercera salida a la izquierda en la rotonda que nos encontraremos poco después) es lo que cabría esperar de un ayuntamiento limítrofe a una gran ciudad: una zona hecha para ir en coche. Los carriles son anchos, el arcén inexistente y existe la posibilidad de ir más rápido de lo necesario, por lo que no pasaremos los mejores minutos del día en ella.

En realidad, esta será la tónica de los 6 km que nos separan de nuestro destino, pues tras pasar Almeiras llegaremos al Burgo (donde estaremos casi más tiempo parados que en movimiento por culpa del tráfico y los semáforos) y posteriormente a Fonteculler, lugar peligroso para ir en bici donde los haya. Sea como sea, sin desviarnos en ningún momento llegaremos al Puente del Pasaje, donde finalizaremos la ruta.

Suerte en la vuelta a casa y buen provecho.

En caso de querer más

Como decíamos al principio en el resumen, esta ruta es sólo una de las muchísimas que se pueden hacer por las zonas por las que pasaremos, por lo que más que “querer más” en este caso podríamos decir “querer otra cosa”. La única opción realista sin desviarnos completamente del camino marcado y no haber forma de recuperarlo sería subir el Xalo o Cantera cuando lleguemos a Celas, o bien atravesar Sigrás y Cambre y dirigirnos hacia Oleiros o incluso Cecebre siguiendo recto en la rotonda del polígono de Almeiras.

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