Ruta de ciclismo Sada – Miño – Pontedeume

Si lo que se busca es un camino medianamente largo, rompepiernas hasta el infinito, sin subidas que dejen a uno tieso y de paso con buenas vistas, premio: has encontrado la horma de tu zapato. Además, la ruta que hemos ideado va y vuelve exactamente por el mismo camino, por lo que puedes alargarla (o acortarla) como más te apetezca según como te sientas ese día.

Datos aproximados:

– Distancia: 72 km.

– Desnivel positivo: 1015 metros.

– Altitud máxima: 159 metros.

La ruta

La salida

Como casi siempre que nos dirijamos a Sada, saldremos de la ciudad por el Puente del Pasaje y seguiremos la Nacional VI hasta el cambio de sentido que nos permita subir hacia la mini rotonda de Perillo, donde giraremos a la derecha para empezar la carretera de Oleiros – Sada.

Si no se circula en grupo, el camino hacia Oleiros es de los menos agradecidos que hay en un radio de 100 km, pues pica constantemente hacia arriba (en algunos momentos se ve más claro -llegando a alrededor de un 5%-, pero en muchos otros es bastante imperceptible) y nunca estaremos seguros de si es mejor circular con la cadena casi completamente torcida o poner el plato pequeño con un piñón intermedio.

Y así estaremos 6-7 km, por muy buen asfalto, hasta que salgamos del núcleo de Oleiros y dejemos atrás la nave de Mercadona, donde por fin se acaba la agonía. No deja de ser curioso que en una ruta de 36 km de largo de punta a punta la máxima altitud se alcance casi al salir de casa, partiendo además desde el nivel del mar.

A toda velocidad hacia Sada

Lo bueno es que todo lo que sube acaba bajando, y aquí lo hace muy rápido. Tras tomarnos unos segundos de respiro en un breve llano, meteremos todo lo que tengamos de desarrollo y descenderemos velozmente hasta las puertas de Sada.

La carretera es recta en su mayor parte y favorece mucho más una postura aerodinámica que un constante pedaleo; además, una vez conozcamos las curvas solamente  nos hará falta tocar el freno en una de ellas. Así, en poco más de 4 km nos plantaremos en Sada, tomaremos un café si nos apetece y seguiremos rumbo este, siguiendo la costa a través Bergondo.

Subiendo San Isidro y poniendo rumbo a Miño

Entre Sada y Miño hay aproximadamente 10 km de lo más diversos. En primer lugar, nos tocará subir más o menos todo el rato hasta que lleguemos a la rotonda de San Isidro (también conocida comúnmente como la rotonda de Os Condes).

Tras subir un buen repecho para salir de Sada y llanear un poco a través de la zona alrededor de la playa de Bergondo comenzaremos otro repecho, la subida a San Isidro, esta vez ya con un punto de dificultad extra. Estamos hablando de un segmento que se extiende a lo largo de casi 2 km a una media del 5%, pero teniendo en cuenta que tiene un pequeño descanso en la mitad, la cosa pasa a ser una subida que se mantiene entre el 6 y el 7% en su mayor parte.

Hay un carril bici/acera (en cinco años puede que hayamos visto a diez personas andar por ella) en la derecha de la calzada, por lo que puede hacerse perfectamente por fuera del tráfico (bastante ligero siempre) de vehículos. 

Tras coronar el repecho estaremos en la rotonda de San Isidro, un nexo importante en la zona y que visitaremos constantemente a lo largo de muchas de nuestras salidas. En esta ocasión tomaremos la tercera salida hacia la izquierda, desde donde sale la carretera que nos llevará hasta la entrada de Miño. Sin ser peligrosa, esta carretera no es especialmente amigable con los ciclistas, ya que tiene varios carriles y cruces y se ve que fue hecha teniendo solamente a los coches en mente.

Además, a medio camino tendremos que cruzar el puente del Pedrido, un punto comprometido por tener que circular a escasos centímetros de bloques de hormigón y sin apenas espacio para que los vehículos puedan adelantarnos respetando la distancia de seguridad. Por suerte, llega justo al finalizar una rápida bajada, por lo que la inercia que traemos nos ayudará a mantener una velocidad que, en los segundos que tardaremos en cruzar el puente, como precaución nunca debería bajar de los 45 km/h.

Cuando salimos del Pedrido nos encontramos de repente con un repechón que sienta como una bofetada, pero por suerte es corto y rápidamente volveremos a llanear y a descender, siguiendo por la misma carretera poco “pro-ciclistas”.

Al llegar al pueblo de Ponte de Porco empezamos a subir durante unos 300 metros por seguramente el tramo más peligroso del recorrido, y en breve cogeremos el desvío a la derecha que marca, a través de un túnel, la entrada a Miño. Ojo con saltarse este desvío, porque la verdad es que quien lo vea por primera vez nunca pensaría que una localidad tan bonita y con una playa tan espectacular tendría como entrada un camino así.

Llanearemos un poquito por el comienzo del casco urbano hasta que lleguemos a un cruce a la izquierda que baja a la zona de la playa y que también deberemos estar pendientes de no pasarnos.

Disfrutando de la Costa Ártabra con destino Pontedeume

Los 11 km que separan la playa de Miño y el final de nuestra ruta en el centro de Pontedeume son memorables, pues tanto los paisajes como las carreteras que atravesaremos parecen estar ahí especialmente para que los ciclistas estemos orgullosos de salir en bici.

Iremos todo el camino bordeando la costa a una altitud de entre 40 y 60 metros, por lo que las vistas del mar que tendremos desde las alturas será impresionante, y por si esto no fuese suficiente, la carretera será el continuo subir y bajar que ha hecho a Galicia tan famosa en la última década en los círculos del deporte más profesional.

El punto más destacable en cuanto a dureza es el repecho que empieza en Perbes, justo después de Miño, de 1 km de longitud al 5% de desnivel pero con algunas rampas que incluso doblan ese porcentaje. Cuando empecemos a divisar Pontedeume en la distancia sabremos que sólo nos quedará bajar de nuevo hasta el nivel del mar, algo que haremos rápidamente para llegar al punto final de nuestra ruta.

*La última curva de la bajada de entrada a Pontedeume acaba en una calle adoquinada, así que mucho ojo en caso de que haya llovido.

Saliendo de Pontedeume y pasando de nuevo por Miño

Esta es una ruta en la que creemos que el mejor camino para volver a Coruña es el mismo por el que hemos venido, así que será el que tomaremos. Para empezar, la rápida baja a Pontedeume es ahora una lenta subida: 500 metros al 10% que aumentan gradualmente su dureza hasta sobrepasar claramente esa cifra en su parte final.

Tras hacer de nuevo el entretenido tramo entre este pueblo y Perbes (teniendo el mar esta vez a la derecha), tocará bajar hasta la playa de Miño. Algunas de las curvas con las que nos encontraremos requerirán atención, y además es posible que, sobre todo en verano y en fines de semana con buen tiempo, nos encontremos con bastantes coches en ese tramo, así que mejor no hacer el loco.

Para salir de Miño deberemos atravesar el pueblo entero a través de calles del casco urbano (con muchos coches y pasos de peatones) y, lo peor, todo el rato en subida. Tras abandonarlo, tocará bajar hasta llegar de nuevo al puente del Pedrido (por suerte, al igual que a la ida, la inercia será nuestra aliada al atraversarlo) y en ese momento más nos valdrá prepararnos para ascender durante un rato.

Para llegar de nuevo a la rotonda de San Isidro iremos alternando rampas del 6-7% con falsos llanos siempre hacia arriba durante 3 km, algo que después de los 52 km que llevaremos en las piernas en ese momento no agradeceremos demasiado. Lo bueno es que en Os Condes cambiarán las tornas.

Hasta Sada bajando, hacia Oleiros subiendo y hacia A Coruña llegando

La subida a San Isidro de la ida la haremos ahora cuesta abajo, por lo que nos pondremos en Sada en un visto y no visto. El camino hacia Oleiros, sin embargo, sí nos dolerá, porque serán casi 4 km siempre cuesta arriba alternando falsos llanos en rectas que se hacen infinitas y rampas del 4-5%, un cóctel que dejará seco a más de uno. Lo bueno es que sabemos que cuando lleguemos a la nave de Mercadona todo lo duro se habrá terminado por el día, así que mentalmente es una buena razón agarrarse a ese pensamiento.

Desde Oleiros nos quedarán unos 7 km hasta el Puente del Pasaje que serán prácticamente todo bajada, un buen momento para ir soltando las piernas un poco antes de entrar en Coruña tras desviarnos a la izquierda en la rotonda de Perillo y hacer los últimos metros de la Nacional VI.

Suerte en la vuelta a casa y buen provecho.

En caso de querer más

Como decíamos en el resumen al principio del artículo, esta ruta se puede amoldar casi a cualquier necesidad. 

Desde Pontedeume cabe posibilidad de cruzar el río Eume y entrar en la zona de Ferrolterra, donde sin hacer muchos kilómetros más podremos visitar Ares o la preciosa villa marinera de Mugardos. Y si queremos hacer un verdadero test de resistencia, siempre podermos desviarnos hacia el este y acercarnos a las monumentales Fragas del Eume.

A la vuelta, en vez de bajar desde Miño hacia el Pedrido podemos desviarnos a la izquierda dirección Betanzos, y desde allí hacer un recorrido circular más largo yendo al sur hacia Abegondo y Cecebre o incluso seguir recto hacia el este buscando Oza e Irixoa (si vamos a hacer esto último, mejor tener en cuenta que básicamente será todo cuesta arriba)

Por último, en la rotonda de San Isidro tendremos la opción de volver hacia atrás camino de Betanzos y hacer lo que hemos explicado en el párrafo anterior o seguir recto hacia Guísamo y coger allí la carretera de Cecebre.

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